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India: del gobierno en línea al gobierno móvil

 

En India, más del 10% de dispositivos celulares están en zonas rurales de difícil acceso.

Foto: Archivo Portafolio.co

El gobierno móvil promete al ciudadano poner a su disposición todos los servicios, en su propio bolsillo, empleando solamente un teléfono celular.

Es un cambio no sólo tecnológico, sino cultural, que implica educar a la población, empoderar a los sectores populares, brindar la seguridad necesaria para que los que accedan a los servicios lo hagan con tranquilidad.

Es un gran reto, pero no sería la primera vez que los indios sorprenden al mundo.

“El futuro está aquí y es ahora”, dijo Kapil Sibal, ministro de Comunicaciones e Información Tecnológica de India, al explicar el paso revolucionario que su país está próximo a dar: del gobierno en línea al gobierno móvil.

En Elitex 2011, la exposición de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que el Gobierno indio organizó el pasado mes de abril, esas palabras hicieron eco y los asistentes, que venían de todos los rincones del mundo, recordaban que en el sector de las TIC India es un peso pesado, un gigante a la vanguardia que en tan solo el mes de marzo de este año vendió más de 20 millones de nuevas líneas de telefonía móvil.

¿En qué consiste este paso?

Específicamente es un cambio en la promesa, mientras el Gobierno en línea prometía poner a disposición del ciudadano los servicios del Estado en su casa a través de una conexión a Internet, el gobierno móvil promete al ciudadano poner a su disposición todos estos servicios en su propio bolsillo empleando su teléfono celular.

Estos van desde acceder a un registro de nacimiento, reservar una silla en un tren, pagar impuestos, recibir información en tiempo real del manejo de los recursos públicos, hasta la posibilidad de votar en las elecciones presidenciales.

Las implicaciones del gobierno móvil son más profundas en la medida en que rompen el esquema espacio-tiempo para el ciudadano.

Esto implica que el Estado proveerá sus servicios las 24 horas de los 7 días de la semana en cualquier lugar donde la persona se encuentre.

En la era de la información la idea de hacer filas, llenar cientos de formatos en papel, ir de oficina en oficina buscando un sello o una firma debe ser un asunto prehistórico.

Es muy simple, dice Vikas Kanungo, experto consultor para el Banco Mundial en materia de Tecnologías de la Información y la Comunicación: “queremos aprovechar la enorme penetración que tiene la telefonía móvil en el mercado, que en India es de más de 700 millones de dispositivos de los cuales más del 10 por ciento están en zonas rurales de difícil acceso”.

En contraste, hay menos de 200 millones de suscriptores a conexiones de Internet en todo el país.

Más de 70 millones de dispositivos móviles en las áreas rurales, mayoritariamente en situación de pobreza, es un hecho que no se puede ignorar.

El Estado indio históricamente ha experimentado dificultades para alcanzar estos sectores de la población, por lo que resulta no sólo hábil, sino también económico utilizar una red de mercado ya existente.

Los costos son otro aspecto sobresaliente del gobierno móvil en comparación con el gobierno en línea.

Quien desea una conexión a Internet, además de un computador, debe tener un módem y una fuente constante de electricidad, y todo esto, más el costo de instalación del servicio, supera con creces los costos de los servicios de telefonía móvil, que son relativamente bajos.

La sola idea de digitalizar a India es titánica y probablemente llevarla a la realidad tomará más tiempo que los cuatro años que el Gobierno se ha puesto como límite. Una cosa es usar un celular para una conversación telefónica, programar una agenda y recibir ofertas comerciales, y otra, bien distinta, interactuar con el Estado en uso de lo público, para el disfrute de servicios gubernamentales o para el pago de obligaciones.

LA TAREA DEBE HACERSE POR ETAPAS

Entre el gobierno en línea y el gobierno móvil existe una gran brecha en materia de ciudadanía digital, si aún no está listo el programa de identificación y registro ciudadano, si todavía la condición analfabeta baña a cientos de millones, pues la tarea debe hacerse por etapas y gradualmente.

Es un cambio no sólo tecnológico, sino también cultural, que implica educar a la población, empoderar a los sectores populares, brindar la seguridad necesaria para que quienes accedan a los servicios lo hagan con tranquilidad. Es un gran desafío, pero no sería la primera vez que los indios sorprenden al mundo logrando contra todo pronóstico lo que parece imposible.

Juan Alfredo Pinto Saavedra* 

Embajador de Colombia en la India

Fuente: www.portafolio.com